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Carta a Medardo Fraile


Barcelona, 13 de marzo de 2013.

Querido Medardo,

Lleva todo el día cayendo una lluvia impertinente y mineral sobre Barcelona, una lluvia, la verdad, un poco escocesa, y mira que yo con la lluvia suelo ponerme lírico y estupendo, pero ahora, ya ves, se me hace más difícil escribirte con estos chorretones de plomo armando bulla en el patio. Quería felicitarte hoy por tu cumpleaños ―ochenta y ocho, nada menos, el doble que Chéjov―, pero el viernes no se te ocurrió otra cosa que morirte mientras dormías y me he quedado así, con la misma cara de aquel bobo que en tu cuento se aferra a un álbum de cromos que no regalará nunca a nadie.

Estamos muy tristes por aquí, Medardo. Durante todo el fin de semana han ido apareciendo obituarios y semblanzas en los medios ―en diarios y en la red, ya sabes que en la tele sólo hablan de los literatos que, como decías, están siempre con su cuchara encima del plato de lentejas, no de nómadas discretos como tú―, y casi nadie ha faltado a la cita del afecto y el respeto. Algunos críticos y notarios han dado fe de tu valía literaria, pues de todo queda registro: de tus inicios en el teatro con los grandes y de cómo el cuento español te debe tanto, desde la admiración de tus coetáneos, como Ignacio Aldecoa o Carmen Martín Gaite, a la de tantos buenos cuentistas después de ti, como Hipólito G. Navarro, Eloy Tizón o Javier Saéz de Ibarra. Tus editores también te echarán de menos: dice Juan Casamayor que te han traducido por ahí al inglés y que tramabais otro libro de cuentos después de esa última joyita tuya, Antes del futuro imperfecto, y piensa Fernando Valls que ya es mala pata que semejante cuentista se haya ido justo cuando acaba de aparecer la reedición de tu única novela, Laberinto de fortuna. Y, claro, también te han dedicado unas palabras de despedida unos cuantos de tus amigos. Quizá uno de los que más te conocía y quería y, desde luego, el que te leyó mejor, Ángel Zapata, ha publicado en El País unos párrafos tan sentidos y exactos ―como los que sólo otro gran cuentista podía dejar escritos de ti― que no concibo añadir una coma.

Sólo alcanzo a escribirte esta carta. Luego pienso ir a por un pastel de cumpleaños y comérmelo a la salud de tu sonrisa de fauno bueno y socarrón, que a mí lo de que se mueran los amigos y los maestros me lo desmonta todo, francamente, y yo quiero celebrar haber tenido el privilegio de conocerte. Sobre todo si te pienso y recuerdo aquella cara de Harvey Keitel que se te ponía a veces ―te habría creído cualquier cosa en esos momentos, aunque me hubieras contado que la tierra era plana― hablando de Entradas de cine y de la vida y sus salidas. Me parte un poco en dos ahora lo nítida que tengo una imagen: tu expresión decepcionada de chaval recién merendado al que le sobran energías pero se le acaba la hora del patio, cada vez que, tras la última copa, nos retirábamos de madrugada los amigos y tú querías más canciones y charlas, otra ronda del calor de Madrid, del calor de tu gente en aquél cafetín decimonónico de Malasaña del que, tras cada visita a tu terruño, te llevabas en el zurrón un poco de sol ―Helios, se llamaba el camarero, ya es casualidad―, para capear mejor la distancia y casi medio siglo de frío, allá en Glasgow.

Quienes te leían valoraban tu literatura y quienes te conocían te querían bien. Qué más pueden esperar un artista y un hombre de su paso por el mundo. Que te conozcan más ahora y siempre, se me ocurre, que te sepan más lectores, que te lean mucho y que lo hagan atentos. En cierto modo, envidio ese gozo inaugural de quien se acerque por primera vez a tus cuentos. Estos días ando diciéndole a quien me lo pregunta ―y a quien no me lo pregunta también, empecinado― que, si te quieren descubrir ―a estas alturas―, que lean al menos tus cuentos completos en Escritura y verdad. Hasta ganas me entraron ayer de darle un susto a una viajera en el autobús: «¡lea a Medardo, hágase el favor!», le hubiera soltado en voz alta ―que leyera tus cuentos, o tus memorias, El cuento de siempre acabar, ese recuerdo tuyo de España tan afilado como honesto y bien contado, con un castellano luminoso como pocos he leído―, pero a la señora le asomaba del bolso un novelón de esos de highlanders ―palabra― y de pronto me entró una tristeza misionera. La cosa está muy chusca, Medardo, y aquí la gente sigue como cuando el café Gijón, con lo de «novela grande ande o no ande», y, a poder ser, extranjera.

Ya sabes que soy lector de cuentos de morro fino, aunque nunca me atreviera a enseñarte ninguno de mis primeros relatos ―ni a darte la vara con ello, que me parece que también por eso te caía yo algo simpático, con lo pesados que nos ponemos los noveles―, tal vez porque la cabra que soy tira al monte de la novela ―perdóname, maestro, porque no sé lo que hago―, porque tengo demasiado de ruso loco y me da por intentar contarlo todo, en vez de hacer como tú, que decías tanto con los silencios, que dejabas que lo no escrito apareciera en tus cuentos y le dejara la última palabra al lector. Tus primeros relatos ―cualquier joven cuentista firmaría hoy un estreno como el tuyo, con ese librazo que es Cuentos con algún amor, que publicaste antes de cumplir los treinta, maldito― se parecían un poco a los de Chéjov, aun antes de que leyeras al médico, y hubieran sido dignos de Katherine Mansfield, a la que leías tanto. Pero a la vez, y esto es lo mejor, no se parecían a nada, en particular a ningún cuento español de la primera mitad del siglo XX. Y es que, a lo peor, quien no te haya leído aún pensará que un señor que tal día como hoy cumple ochenta y ocho años ―no me hagas esto, anda, que ya he comprado las velas y tienes que soplar luego― debe de haber escrito batallitas con mucho polvo de biblioteca encima. Qué sorpresa va a llevarse, que lo que tienen debajo tus relatos son mil correcciones, mucho trabajo, ganas de experimentar, de buscar caminos y, sobre todo, esa mirada tuya, desengañada, incisiva, irónica y tierna a la vez, que, como un buen cuento, le quita lo vulgar y la rutina a la lectura para dejar un eco de vida sugerida, un rastro cierto y sin aspavientos del alma de las cosas.

He tenido la inmensa fortuna de leerte y de conocerte, Medardo, de compartir entre gente muy querida algunos ratos contigo. Por eso no me permito estar demasiado triste, o cuando menos lo intento. Mantuviste siempre, como los más grandes, la soberbia a raya, tan humilde tu presencia pero sin la estratagema de la falsa modestia, tan generosa tu actitud con los demás, en particular con aquellos jóvenes en los que tus ojos sabios identificaban la intención honesta y la voz despierta. Pero también con el látigo fino cuando olías a un tuercebotas cerca. Un buen día tuve incluso el honor de maquetar un prólogo tuyo ―otro de esos gestos que te hacían especial: apoyar a una editorial minúscula y los cuentos de un escritor tan bueno como desconocido― o hasta de hacerte una entrevista ―como un niño esperaste impaciente y gruñón a que se publicara, y como un niño estabas luego, tan feliz―, y es que sólo con trabajos de por medio nos poníamos serios y podíamos hablar de cuentos y literatura, ya que ―y eso también suele ser síntoma de verdadera grandeza en un escritor y en cualquier ser humano― en persona hablabas poco de ti mismo y de tus libros, no sentabas cátedra sobre nada y tenías más curiosidad por el otro que ganas de que te doraran la píldora.

«Al que este mundo no le ponga triste alguna vez o le falta algo esencial o le sobra algo que no le pertenece», dijiste en aquella entrevista. «Dicen que si aspiramos a la luna, la luna acaba acercándose», pude leer en otra. Y yo ahora me quedo aquí, al final de esta carta, con todas las minas de Escocia lloviendo en mi patio y mucho más triste ―no me sale otra cosa hoy― en un mundo en el que ya empiezas a faltar más de la cuenta. Aspirando también a poder enviarte esta carta a alguna parte, para que la leas en cualquier cuarto del cielo ―o lo que hayan inventado allá arriba― en el que haga calorcito, entre un buen sol de meseta y te dejen escribir cuentos tranquilo, tal vez en la vertical de Madrid, a ver si así quedas un poco más cerca.
Aunque sea para soplar las velas del pastel.
Y pedir un deseo. Y otra ronda.

Feliz cumpleaños, Medardo, y hasta siempre.

Tu amigo,
Sergi

"El cuento de 2012" en Culturamas


Desde el pasado mes de diciembre hasta hoy he conseguido resistirme a participar en las dichosas listas de “los mejores libros del año”. Suelo preferir comentar obras que “votar” sin más por ellas y sus autores, por lo que justo ahora que ha remitido esa fiebre clasificadora escribo estas impresiones generales (totalmente prescindibles, como tantas otras cosas: si han de elegir, corran a leer un buen libro; de hecho, este artículo sólo sirve realmente para eso, para que los lectores tomen nota de unos cuantos libros y lean algo que merezca de veras la pena). Sin embargo, me temo que a la tercera me voy a dar por vencido y, muy probablemente, ésta será la última vez que haga mi acostumbrado repaso anual (desde 2010 en Culturamas, donde coordiné en sus inicios la sección dedicada el Cuento, y desde 2007 en mi antigua bitácora) a lo que ha dado de sí el género cuento en España. Sobre todo porque no he podido hacer un escrutinio tan exhaustivo como en años anteriores (en los que llegaba a leer dos libros de relatos por semana, entre novedades, traducciones y clásicos), ya que, enfrascado en mil tareas y la escritura de mis propios textos, no he tenido tiempo material para leer tantos libros de relatos como antaño (un ritmo que, me temo, tampoco podré recuperar en el futuro). Para defender este género no se me ocurre nada mejor que seguir con esas otras tareas: reseñar libros de relatos en los medios, leerlos y estudiarlos en mis talleres de narrativa y, claro, seguir escribiendo y publicando cuentos. También creo que es hora de dejar mi puesto en la atalaya virtual del cuento, quitarme el uniforme, calzarme unas humildes sandalias y salir a pasear extramuros (o sea, a escribir, sin más), porque, además de cierto desencanto, siento que, para bien o para mal, a estas alturas el cuento español no necesita militancia. Que, de una vez, el cuento español ya es mayor de edad.

[seguir leyendo en Culturamas]

Cuentistas (VII): Fernando Clemot, en Revista de Letras



Fernando Clemot (Barcelona, 1970) comenzó a darse a conocer para el lector a raíz de su libro de relatos Estancos del Chiado, primero gracias a una labor de trinchera a cargo de la pequeña editorial Paralelo Sur y poco después, con un salto cuantitativo, por la concesión del Premio Setenil, en cuyo palmarés figuran nombres como Alberto Méndez, Cristina Fernández Cubas, Sergi Pàmies y Óscar Esquivias. Clemot había obtenido por sus relatos galardones como el premio Kutxa Ciudad de San Sebastián y había quedado finalista del Hucha de Oro o La Felguera, entre otros muchos. En 2009 publicó en el sello Barataria su novela El golfo de los Poetas, finalista a su vez de los premios Ateneo de Sevilla y Logroño de Novela.

Colaborador asiduo en varias revistas literarias, el también filólogo, editor y profesor Fernando Clemot es una rara avis en el cuento español, pues recoge e interpreta la mejor tradición del relato europeo y permanece ligado a una estirpe de narradores más mediterránea que anglosajona. En su literatura, Clemot investiga en los procesos de la memoria y nos recuerda que debemos atesorar cada momento presente, pues está condenado a ser único. Desde Barcelona responde, honesto y sin artificios, a las preguntas que poco a poco van dibujando en este ciclo una suerte de mapa del cuento español contemporáneo.

[leer la entrevista y el PDF del cuento "El verano del cortapichas" en Revista de Letras]

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Nota: entre los escritores que participarán a continuación en este ciclo de entrevistas y para quienes ya puede enviarse "la pregunta del lector" se encuentran Cristina Fernández Cubas, Roberto Valencia y José María Merino.

Un lector en Seattle

El lunes, día 14 de marzo, se publicó en el blog By the Firelight la entrada "Excellent Overview of the Spanish Short Story of the Last 20 Years at Sergi Bellver", que comentaba mi reciente artículo sobre el cuento contemporáneo español en la revista Tiempo (n.º 1.495, viernes, 25.2.2011). El responsable de dicho blog es un escritor que reside en Seattle (Estados Unidos) y que sigue con atención, a través de sus reseñas y entradas, la literatura de su país, la del mundo árabe y, de manera especial, la publicada en español. Desde aquí mi agradecimiento por su mención y mis mejores deseos para que continúe con esa labor desde la esquina noroeste del gigante americano. Good job, comrade.

"Sergi Bellver has an excellent article on trends in the Spanish short story of the last 20 years. It is well worth the look if you want to see what is going on and more importantly, know who is doing it. He has an excellent list of authors past and present including some of my perennial favorites, Cristina Fernández Cubas, Ana María Matute, Hipólito G. Navarro, and others I have read or am going to read such as Andrés Neuman (one of the recent Granta writers) and Miguel Ángel Muñoz. I’m don’t exactly agree with some of his statements about the American short story scene which is on the defensive with fewer and fewer magazines printing short stories. It is also fascinating to see which Americans make the list of influential short story writers: Carver, Ford, Cheever, Capote & Shepard."


Sólo me queda matizar, tras su cabal discrepancia sobre mi valoración del "modelo norteamericano" en cuanto a la presencia del cuento en los medios y revistas especializadas, que en realidad sólo mencioné Harper's y The New Yorker, pero de haber tenido espacio suficiente podría haber seguido, entre otras muchas, con las creadas por Eggers (McSweeney's y The Believer) o Coppola (Zoetrope), por no hablar de algunas revistas tan peculiares como Glimmer Train o de corte universitario, como la de Iowa o The Cincinnatti Review, con una factura que ya quisieran para sí algunas de las llamadas especializadas. Me temo que tras la comparación, en España uno sólo es capaz de ver un escenario en el que, más que a la defensiva, y con algunas excepciones, el cuento a veces parece estar desaparecido en combate.

Cuentistas (VI): Inés Mendoza, en Revista de Letras



Inés Mendoza (Caracas, 1970) llegó de Venezuela a Madrid hace diez años y desde entonces no ha dejado de perseguir sus deseos, de ser fiel a su personal visión de lo vital y de lo artístico. Ha colaborado con diferentes textos en medios españoles, venezolanos y también en Chicago y Copenhague, además de en publicaciones especializadas de arquitectura. Cuentista galardonada con diversos premios, Inés Mendoza fue la apuesta novel de la editorial Páginas de Espuma para el año 2010. Sin embargo, nada en su literatura ni en su discurso hacen pensar en otra cosa que en un largo camino de lecturas, de búsqueda y de trabajo que, tras antologías como Voces Nuevas (1995), Tifoidea y otros cuentos (2005) o Parábola de los Talentos (Gens, 2007), ha desembocado en su primer libro de relatos, El otro fuego. Presentados por un brillante prólogo a cargo de Eloy Tizón, en los cuentos de Inés Mendoza arde ese fuego otro de la palabra como potencia transformadora. Un fuego que ilumina este libro como uno de los mejores estrenos que el cuento en español ha visto en los últimos años.

[leer la entrevista y el PDF del cuento "El otro fuego" en Revista de Letras]


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Nota: entre los escritores que participarán a continuación en este ciclo de entrevistas y para quien ya puede enviarse "la pregunta del lector" se encuentra José María Merino.

Cuento en la revista Los Noveles

Ya está en línea el número 45 de la revista de literatura Los Noveles, dirigida por Salvador Luis. Después de diez años, esta publicación digital se ha convertido en toda una referencia de la nueva narrativa hispanoamericana. Por ella ha pasado parte de una generación de escritores, muchos de ellos ahora autores reconocidos y que están publicando sus libros a ambas orillas del Atlántico: Patricio Pron, Andrea Jeftanovic, Juan Terranova, Esther García Llovet, Eduardo Halfon, Lina Meruane, Javier Payeras, Marian Womack o Matías Candeira, entre otros, conforman una extensa lista. En esta ocasión, para el número de marzo y abril, Salvador Luis ha contado en la sección "La autorpista" con uno de mis cuentos, lo que me alegra de manera muy especial, al dejarme participar en una aventura literaria tan sólida y trabajada como la de Los Noveles.

Junto a los textos de Luciano Lamberti (Argentina), Enzia Verduchi (México), Griselda García (Argentina), Liliana Colanzi (Bolivia), Carlos Ramírez Vuelvas (México), Jorge Luis Chamorro (Perú), Ben Clark (España), Miriam Mabel Martínez (México) y Alexis Iparraguirre (Perú), podéis leer allí una primera versión de mi relato "En la boca del otro", texto inédito hasta la fecha.

Cuentistas (V): Óscar Esquivias, en Revista de Letras



Óscar Esquivias (Burgos, 1972) encarna como pocos la figura del escritor dedicado e inagotable: sin haber cumplido aún los 39 ya reúne en su trayectoria varios libros en los que ha trabajado la poesía y el ensayo, la narrativa juvenil y, sobre todo, la novela y el cuento. La concesión en 2008 del Premio Setenil a su libro de relatos La marca de Creta añadió su nombre a la nómina de cuentistas que cualquier lector informado repasa de memoria cuando piensa en el cuento español contemporáneo, algo que se han encargado de refrendar dos recientes antologías de referencia. Premiado, leído y admirado también por sus novelas, Óscar Esquivias regresó a finales del pasado 2010 con un nuevo libro de cuentos, Pampanitos verdes, publicado en su casa de siempre, la gallega Ediciones del Viento. Desde Burgos atiende a esta entrevista en tiempo récord, haciendo gala de otro rasgo de ciertos escritores dedicados e inagotables: una generosidad a prueba de bomba.

[leer la entrevista y el PDF del cuento "Temblad, filisteos" en Revista de Letras]


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Nota: entre los escritores que participarán a continuación en este ciclo de entrevistas y para quien ya puede enviarse "la pregunta del lector" se encuentra José María Merino.

Cuentistas (IV): Matías Candeira, en Revista de Letras



Matías Candeira (Madrid, 1984) es algo más que uno de nuestros narradores más prometedores, ya que a su juventud añade un importante bagaje de lecturas, un arduo trabajo ante cada texto y una voz tan audaz como original. Tras la publicación de su primer conjunto de relatos, La soledad de los ventrílocuos (2009), de su inclusión en varias de las mejores antologías del género y de que sus cuentos hayan recibido no pocos premios, aparece su segundo trabajo, Antes de las jirafas. Un libro que le confirma como escritor dotado y que deja adivinar una interesante evolución de cara al futuro. Quizá Matías Candeira se convierta en una referencia cada vez más familiar en ese futuro, cuando pensemos en el panorama del relato contemporáneo, pero lo cierto es que ya es, ahora mismo, el presente de nuestro mejor cuento.

[leer la entrevista y el PDF del cuento "Manhattan Pulp" en Revista de Letras]


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Nota: entre los escritores que participarán a continuación en este ciclo de entrevistas y para quien ya puede enviarse "la pregunta del lector" se encuentra Óscar Esquivias.

El cuento contemporáneo español
en la revista Tiempo

En el último número (viernes, 25 de febrero) de la revista Tiempo publico un extenso artículo sobre el cuento contemporáneo español. En él comento desde los últimos libros de relatos de nuestros autores más veteranos hasta los trabajos de los cuentistas que se han incorporado al panorama actual del cuento en los últimos años. Además del texto del artículo, hago una selección de diez libros de relatos del siglo XXI, publicados en lo que llevamos de centuria por autores españoles nacidos a partir de 1960. En breve publicaré en esta página la versión íntegra del artículo, cuya edición en papel podéis encontrar en cualquier quiosco del país hasta el próximo viernes, día 4 de marzo de 2011.

Cuentistas (III): Carlos Marzal, en Revista de Letras



Carlos Marzal (Valencia, 1961) es conocido, sobre todo, por su obra poética, con hitos como Metales pesados (2001) o Fuera de mí (2004). Aunque no es la primera vez que se adentra en la narrativa, una expedición de la que ya salió airoso con la novela Los reinos de la casualidad (2005), su libro de relatos Los pobres desgraciados hijos de perra (2010) le confirma como un excelente contador de historias. La pulsión de vida y la entraña que siempre ha brotado de sus textos encuentra vehículo en el relato breve y por ello, y tal vez para sorpresa de militantes y puristas del cuento, se ha ganado su sitio en este ciclo de entrevistas. Un ciclo que pretende, entre otras cosas, derribar prejuicios en todas direcciones (en rara sincronía, el martes 22 Carlos Marzal interviene junto a Felipe Benítez Reyes en la rueda de encuentros “Poetas-novelistas: El huevo o la gallina”, en La Pedrera de Barcelona). Y es que de vez en cuando un novelista recorre el camino contrario a la inercia habitual, se toma en serio el cuento y acierta. De vez en cuando, para burlar la aduana que separa el mejor cuento del texto poético, llega un autor como Carlos Marzal.

[leer la entrevista y el PDF del cuento "Medio folio" en Revista de Letras]

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Nota: entre los escritores que participarán a continuación en este ciclo de entrevistas y para quien ya puede enviarse "la pregunta del lector" se encuentra el madrileño Matías Candeira (día 28).

Cuentistas (II): Juan Carlos Márquez, en Revista de Letras



Juan Carlos Márquez (Bilbao, 1967) es una de las voces más originales y versátiles del cuento español actual. Sus dos primeros libros de relatos, Norteamérica profunda y Oficios (Premio Tiflos 2008) fueron obras premiadas en su momento y seleccionadas en dos ediciones consecutivas entre los finalistas del Premio Setenil. Su inclusión en las dos principales antologías del cuento en lo que llevamos de siglo y, sobre todo, su tercer trabajo, Llenad la Tierra (Menoscuarto, 2010), le han consolidado como cuentista y han permitido que su escritura llegue a nuevos lectores.
El próximo 18 de febrero presentará este último libro de relatos en la Fnac de Bilbao y el día 25, viernes, lo hará en La Central de Barcelona. Desde Madrid, ciudad en la que reside desde hace años y donde imparte clases en la Escuela de Escritores, Juan Carlos Márquez atiende a esta entrevista y nos da algunas claves de su literatura.

[leer la entrevista y el PDF del cuento "El corazón de mi padre" en Revista de Letras]

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Nota: los escritores que participarán a continuación en este ciclo de entrevistas y para quienes ya puede enviarse "la pregunta del lector" serán el valenciano Carlos Marzal (día 21) y el madrileño Matías Candeira (día 28).

Cuentistas (I): Medardo Fraile, en Revista de Letras



Medardo Fraile (Madrid, 1925) es un referente ineludible en el cuento contemporáneo español y el eslabón del que parten varios de los mejores cuentistas de las últimas décadas. Cuentistas que, aun trabajando el relato desde diferentes estéticas, reconocen una deuda inequívoca con la literatura de Medardo Fraile. Aunque autores de la talla de Juan Eduardo Zúñiga o Ana María Matute mantienen también viva la voz de aquella generación del medio siglo, es el autor de Cuentos con algún amor (1954), Cuentos de verdad (1964) o Contrasombras (1998) quien mejor ha permitido encadenar una suerte de “linaje” con el cuento actual. Maestro literario y literal de cuentistas como Ángel Zapata o Víctor García Antón, contemporáneo de Ignacio Aldecoa y narrador de mirada afilada y lírica al tiempo. Este ciclo de entrevistas (que a lo largo de todo un año coordinaré en Revista de Letras) pretende dibujar el mapa del relato breve español hasta hoy y, por ello, no podía comenzar con otro cuentista que no fuera Medardo Fraile.

[leer la entrevista y el PDF del cuento "El álbum" en Revista de Letras]

Cuentistas en Revista de Letras


La brevedad es una de las virtudes del cuento y también un arte que practica, todos los años, el mes de febrero. A partir del lunes, día 7, y durante los próximos doce meses, más de cincuenta artistas del relato breve pasarán por Revista de Letras, gracias a un nuevo ciclo de entrevistas que coordinaré y realizaré para ese medio (suplemento digital de libros en la sección de Cultura de www.lavanguardia.es) y que trazará una suerte de mapa del cuento contemporáneo español con el que poder orientar al lector interesado. Hasta que regrese de nuevo febrero en 2012, todas las semanas contaremos con quienes mejor cuentan, desde los autores consagrados a los escritores más jóvenes, desde los cuentistas que ya son referencia ineludible del relato a algunos de los noveles que llegan para intentar traerle al cuento una voz nueva. Cultivadores del relato de género, cronistas de lo real, militantes del cuento y paseantes del relato, exploradores y renovadores del arte de lo breve en literatura: todos los discursos que construyen el lenguaje del cuento tendrán cabida en este ciclo.

Medardo Fraile
Cuentistas españoles y también algunos de los mejores narradores latinoamericanos que han publicado en nuestro país nos hablarán de su trabajo y de sus ideas en torno al cuento, en un ciclo de entrevistas que, además, aprovechará las posibilidades que ofrece un medio digital y permitirá la participación del lector con sus comentarios y, de manera especial, gracias a “la pregunta del lector”. En cada entrevista se incluirá una pregunta que seleccionaré entre todas las que hayan formulado los lectores al autor en cuestión, y que podrán enviar a través de los comentarios (en este mismo blog o en las entradas relacionadas con este ciclo en Revista de Letras), o bien con un mensaje privado (a mi dirección de correo-e o a través de mi perfil en la red social Facebook). Los autores serán anunciados con la suficiente antelación y ya puedo confirmar que en febrero los cuatro cuentistas entrevistados serán Medardo Fraile (con quien abriremos fuego y para quien ya podéis enviar vuestras preguntas a lo largo del día de hoy y hasta mañana lunes 31 al mediodía), Juan Carlos Márquez, Carlos Marzal y Matías Candeira. En marzo contaremos, entre otros, con Óscar Esquivias y Jorge Volpi.