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Las cosas que perdimos en el fuego, de Mariana Enriquez, en el suplemento Cultura/s de La Vanguardia

Algo más que gótico porteño

La de Mariana Enriquez (Buenos Aires, 1973) es sin duda una mirada singular e inquietante que ofrece un relato distinto de la historia popular argentina y de su deriva reciente. Repara uno en ello al leer «Pablito clavó un clavito: una evocación del Petiso Orejudo», cuento sobre los crímenes del niño asesino en serie que aterrorizó a Buenos Aires hace un siglo. También en «Los años intoxicados», fulgurante educación sentimental y politoxicómana entre los excesos y el desgobierno de la Argentina de los noventa. Con todo ello, Enriquez va más allá del localismo y deslumbra por la potencia de sus historias y la fluidez de su narrativa, deudora sin complejos de Poe, Brontë, Shelley, McCullers, Puig, la tuerca de James o el primer McCarthy.

Las cosas que perdimos en el fuego es un libro que trasciende géneros porque hay terror, sí, pero también noir, una capacidad proverbial para la crónica social dislocada y la reelaboración subconsciente de una mitología propia. Es decir, literatura llamada a perdurar. Enriquez disfruta explorando sus abismos, tan genuinos como universales, pues si Faulkner nos empadrona a todos en Yoknapatawpha, Enriquez llega al hueso de nuestros miedos con su viaje a las tinieblas de la periferia porteña. Y lo hace desde su condición femenina pero ajena a poses: los efectos de sus cuentos no son premeditados, sino la decantación natural de la vivencia a través de un prisma único y un verbo ágil que no atiende a imposturas. Material conductor atravesado por la peligrosa descarga de la vida: una voz literaria auténtica que galvaniza a los lectores.

Enriquez, escritora precoz, nació en 1973. Todavía niña al final de la dictadura argentina, adolescente con su país en plena catarsis expiatoria colectiva y joven oscura durante el hundimiento socioeconómico general. No extraña que su literatura esté poblada de desaparecidos que regresan, niños terribles, chicas letales, inmigrantes zombificados, fantasmas de mugre, apagones en las calles y otros horrores de barrio. Todo el libro es pues coherente, aunque destacaría el relato que le da título, también el insectario de «Tela de araña», con ese paisaje simbólico tan de Quiroga y, sobre todo, «El chico sucio», cuento magistral que enciende este fuego y me devolvió la añorada sensación de tener delante a una escritora que quedará en el tiempo.

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Crítica publicada en el suplemento Cultura/s del diario La Vanguardia el sábado 4 de junio de 2016.

Esto no es una lista: mis catorce del 2013

[Entrada actualizada a 22.12.2013]

Prometí por ahí no elaborar ninguna lista de los mejores libros del año, pero publico esta entrada por tres motivos: porque es muy sano llevarse la contraria, porque esto tiene más de mosaico de recomendaciones de lectura que de ránking y, sobre todo, porque no me convencen la mayoría de listas con los mejores libros del año que aparecen en los medios, a veces sesgadas, casi siempre incompletas y de vez en cuando interesadas. Y, para colmo, sin apoyar demasiado a la literatura contemporánea en español, que todavía parece que tiene que andar asomando el hocico entre montañas de traducciones de vivos y muertos cuya calidad literaria no siempre justifica su omnipresencia editorial. De modo que prescindo de anglosajones, ilustres cadáveres y otras hierbas, paso de largo por los géneros literarios que no domino como crítico y me centro en libros de narrativa de autores españoles y latinoamericanos publicados por editoriales españolas a lo largo del 2013.

No sé si son los mejores porque no he podido ni he querido leerme todas las novedades de este año y algunas de las más recientes no las he terminado aún, como los cuentos de Bulevar, de Javier Sáez de Ibarra (Páginas de Espuma), o ni siquiera me ha dado tiempo a catarlas, como la esperada novela Autopsia, de Miguel Serrano Larraz (Candaya), a la que le tengo muchas ganas. Pero estos trece catorce libros [*] de narrativa, que después de los dos libros del año para mí, los de Eloy Tizón y Rafael Chirbes, ordeno alfabéticamente, sí son los que más me han convencido y conmovido este 2013, por lo que puedo garantizarle a los lectores que en todas y cada una de estas novelas y colecciones de relatos encontrarán buena literatura. Historias, ideas, imágenes y frases que permanecerán en su memoria con el tiempo. Y eso es lo que cuenta cuando miramos hacia atrás y hacemos un balance, que seguiremos hablando de estos libros en el futuro.




 
Técnicas de iluminación, de Eloy Tizón (Páginas de Espuma).
En la orilla, de Rafael Chirbes (Anagrama).

Intemperie, de Jesús Carrasco (Seix Barral).
Intento de escapada, de Miguel Ángel Hernández (Anagrama).
La experiencia dramática, de Sergio Chejfec (Candaya).
La hora violeta, de Sergio del Molino (Mondadori).
La mala luz, de Carlos Castán (Destino).
La sed de sal, de Gonzalo Hidalgo Bayal (Tusquets).
Las reputaciones, de Juan Gabriel Vásquez (Alfaguara).
Leche, de Marina Perezagua (Libros del Lince).
Por si se va la luz, de Lara Moreno (Lumen).
Shakespeare y la ballena blanca, de Jon Bilbao (Tusquets).
Tiempo de encierro, de Doménico Chiappe (Lengua de Trapo).
Una manada de ñus, de Juan Bonilla (Pre-Textos).

[* ayer, con las prisas, me dejé uno porque pensé que era de finales de 2012]

BCN Mes, número 22


Nuevo número de la revista BCN Mes, nueva (aunque recupere viejas ideas de mi cuaderno) columna en "Bloomsday Menu" y tres nuevas recomendaciones literarias. La revista completa, como siempre, disponible en ISSUU o, en papel, en casi 500 locales de la ciudad y en todas las sedes de la UB.



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LEER BIEN

by Sergi Bellver

Tras haber ejercido como librero el pasado Sant Jordi, resuenan en mi cabeza ideas que me habitan desde hace años en torno a lo literario, y en especial sobre la lectura. Siguen vigentes cuando pienso en la responsabilidad del lector consigo mismo. Y en la de escritores, editores, teóricos, críticos, docentes y libreros con los lectores. Seguir la curva violenta que resulta de combinar la vertical del “éxito” (de lo que la mayoría adocenada acepta como tal) y la breve horizontal de la inmediatez sólo sirve a los mediocres y a los interesados, pero sobre todo condiciona a los que no poseen la libertad de pensar por sí mismos. Creen tomar la elección, pero el albedrío está secuestrado, sutilmente domesticado por la estrategia del líder, que conoce perfectamente los resortes que debe pulsar para fabricar esa ilusión de libertad en la masa. 
El arte se pudre en un sistema de esclusas, no está hecho para ser contenido por el mecanicismo ideológico del hombre. El arte brota de la otra veta de la naturaleza humana, la más genuina, la única capaz de moldear hombres nuevos. El arte se desborda, inunda y anega lo preconcebido, se filtra y aguarda en las cavidades del mundo, para volver a fluir mañana. El arte (el literario ahora) no necesita ser cifrado en generaciones, sólo sucede cuando decodifica el gen único de la insatisfacción humana, que es atemporal. 
Leer bien, por tanto, no es el acto pasivo de un receptor, sino el ejercicio activo de asimilación de un intérprete. Un estado de atención del que nacerá otro nuevo. Leer es una actividad en la que también cabe el aprendizaje y que el aire de los años suele curtir y mejorar, pero, como el mismo acto creativo de la escritura, es sobre todo una cuestión de mirada. En literatura, de cada autor sólo queda el trabajo tras de sí, aquello de su escritura que tiene la facultad de recobrar vida en manos del otro. Y esa conexión sucede en singular, sin colectivos, sin generaciones, sin intermediarios. Hay literatura en un texto o no la hay. Todo lo demás es paja, Mercado y bisutería. “Filosofía no es una teoría, sino una actividad”, dijo Wittgenstein, tantas veces mal citado. Podríamos entonces afirmar lo mismo de la lectura, que no tiene por qué ser mucha, ni desde luego pasiva, sino buena, consciente y atenta para ser de veras libre.

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Encuentro en Berlín
Pepe Ribas
Destino

La intriga de esta novela logra armar un mapa geopolítico y humano que cambiará nuestra idea de Europa.

Shakespeare y la ballena blanca
Jon Bilbao
Tusquets

Magistral ficción en torno al genio, o cuando una fábula deviene tesis sobre el arte mismo de novelar.

Daniela Astor y la caja negra
Marta Sanz
Anagrama

La Transición contada en clave femenina, con la potencia, lucidez e ironía de una gran voz narrativa.

BCN Mes, número 12


Hace un año ya del estreno de la nueva cabecera de la revista BCN Mes, que salió a la calle el 16 de junio de 2011. Por ese motivo, en homenaje a Joyce y a su Odiseo dublinés, rebauticé mi columna como "Bloomsday Menu". En la carta de este mes podréis encontrar dos platos fuertes: una breve entrevista (en catalán) en la sección Writers based in Barna (p.3) al escritor David Ventura por su novela Algú parla de mi (Amsterdam Llibres), que acaba de publicarse y se presenta esta misma tarde en el barrio de Gracia (a las 19.30 horas en la conocida librería Taifa de la calle Verdi, 12), y en mi sección habitual (p.20), un especial dedicado a autoras españolas actuales, con siete recomendaciones de libros de "Señoras que" se toman en serio la literatura: Marta Sanz, Sara Mesa, María Zaragoza, Eider Rodríguez, Marina Perezagua, Rosana Alonso y Laia López Manrique.

Como siempre, para los que no estéis en Barcelona o no podáis acercaros a por vuestra revista en papel (15.000 ejemplares gratuitos disponibles en casi 500 locales de la ciudad y en las diferentes sedes de la UB), aquí va el PDF completo del número 12 en este enlace a ISSUU. Y debajo, todos los textos en esta misma entrada.





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SEÑORAS QUE...

by Sergi Bellver

Señoras que quedan para andar por las letras sin una bolsa de plástico en la cabeza en la que diga “literatura femenina”. Señoras que no saben de modas ni se hacen fotos poniendo cara de escritora. Señoras que no publican biografías autorizadas ni mamotretos para otras señoras que toman el té. Señoras o señoritas españolas que, en definitiva, se toman en serio la literatura. Porque a hallazgos recientes como la rusa Starobinets o las latinoamericanas Schweblin o Luiselli hay que sumar en nuestros lares los de autoras que recogen el testigo de Matute o Fernández Cubas. Así, Esther García Llovet o Belén Gopegui desde hace unos años. Así también hoy Berta Vias, Elvira Navarro o, por ejemplo, estas siete escritoras que en el último año nos han dado literatura de calidad, sin etiquetas de plástico.

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Marta Sanz:// Un buen detective no se casa jamás

Publicada por Anagrama, Un buen detective no se casa jamás es una nueva muestra del talento de Marta Sanz (1967), una de las voces más lúcidas y serias de la novela española en lo que llevamos de siglo XXI. Como ya hiciera en títulos anteriores, Marta Sanz juega con los géneros y los hace permeables, creando esta vez una inteligente fábula contemporánea que, bajo la piel de la novela negra, encuentra el músculo de la mejor narrativa, la que además de contar historias con destreza escarba en la condición humana.


Sara Mesa:// Un incendio invisible

Obra ganadora del Premio Málaga de Novela, y publicada por la Fundación José Manuel Lara, Un incendio invisible supuso algo más que la confirmación como escritora de Sara Mesa (1976), autora de El trepanador de cerebros o de los fantásticos relatos de No es fácil ser verde. En esta novela palpita el corazón decadente de nuestro tiempo, pero también un universo narrativo muy singular. El enfoque y el estilo de Sara Mesa en Un incendio invisible crean un clima tan sombrío como estimulante, en el que prende la buena literatura.


María Zaragoza:// Los alemanes se vuelan la cabeza por amor

El original mecano de personajes, deseos y obsesiones armado en la compleja y, a la vez, ágil novela Los alemanes se vuelan la cabeza por amor (Algaida) obtuvo el Premio Ateneo Ciudad de Valladolid. Su autora, María Zaragoza (1982), sin haber cumplido aún la treintena y tras pasar por la Fundación Antonio Gala, ya atesora varios galardones, como el que recibió por su anterior novela, Dicen que estás muerta. No es casualidad, por lo tanto, ni gratuito, señalar a María Zaragoza como una de nuestras autoras con mayor potencial.


Eider Rodríguez:// Un montón de gatos

Si los relatos de Carne (451 editores) mostraron en su día una calidad innegable, con Un montón de gatos (Caballo de Troya) Eider Rodríguez (1977) se convierte ya en una sólida referencia de la narrativa breve actual. La autora trata en sus cuentos la complejidad de las relaciones personales, entre el desasosiego y la contradicción, y lo hace con honestidad en el fondo y agudeza en los detalles, sin alzar la voz, dejando, con espíritu felino, que sea el lector quien se acerque a por la caricia o el zarpazo.


Marina Perezagua:// Criaturas abisales

Publicados por la editorial barcelonesa Libros del Lince, los relatos de Criaturas abisales no dejarán indiferente a nadie, a poco que olvide en la orilla la ropa vieja de los prejuicios y se sumerja en la lectura. Con un universo personal tan inquietante como inspirado, Marina Perezagua (1978) hace gala en cada relato de una mirada inteligente y de una voz inesperadamente madura y contenida, capaz de darle la vuelta a cualquier lugar común para que el amor, el miedo o el deseo nos enseñen su cara menos previsible.


Rosana Alonso:// Los otros mundos

Junto al de Isabel González, con Casi tan salvaje (Páginas de Espuma), el debut de Rosana Alonso (1964) ha sido uno de los más brillantes de los últimos años en el microrrelato español, por lo que en adelante se debería tener en cuenta a esta autora en cualquier revisión cabal del género. Su libro Los otros mundos, publicado por Talentura, forma un sorprendente e inclasificable mosaico de casi un centenar de textos que rasgan el lienzo de lo real y dejan ver lo insólito a través de lo cotidiano.


Laia López Manrique:// Deriva

Destacar un único título de poesía entre todos los publicados recientemente puede resultar injusto, pero en este caso cabe hacer una decidida apuesta de futuro y por la tangente. Es decir, por Laia López Manrique (1982) que en su primer poemario, Deriva (Prensas Universitarias de Zaragoza), demuestra un inusitado equilibrio entre las lecturas aprehendidas y la búsqueda de una voz poética propia. Laia López indaga, además, sin posar para los círculos literarios, sino por esa tangente genuina de quien se concentra en las luces y las sombras de su escritura.

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david ventura marquié://
WRITERS BASED IN BARNA

by Sergi Bellver



Algú parla de mi (Amsterdam Llibres), és una novel·la honesta i actual, feta des del marge i defugint les modes, on la veu irònica i agredolça del seu protagonista li parla al lector d'un temps que potser ja tots hem perdut. De fet, l'autor, David Ventura Marquié (Barcelona, 1974), tot i haver publicat fa uns anys el recull de contes Estic treballant per arruïnar la meva vida, voltava fins ara per les rodalies del món editorial, allunyat de les seves colles literàries, i literalment: després de treballar com a periodista a Eivissa és des de fa un temps a l'atur. Així, amb una mirada molt personal, i sense deixar de banda l'humor, en David ha escrit un llibre que, potser, parla de qualsevol de nosaltres.

Agafa una banda sonora per a aquesta xerrada. Una cançó curteta, va.
 The Kinks, “Where have all the good times gone”.

El teu llibre és la primera novel·la fantàstica en català del segle XXI? El protagonista té feina i tot...
Segons la teva teoria, el 99% de la literatura catalana seria ciència-ficció perquè quasi sempre els personatges són culturetes molt ben alimentats. Algú parla de mi la vaig començar el 2004; si l’hagués escrit ara, els seus protagonistes estarien a l’atur.

Parlant de feina, cóm veus el panorama del periodisme (cultural) a casa nostra? Què hem de fer, suïcidi, exili o napalm a dojo?
El periodisme és un ofici en extinció, i “periodisme cultural” és un concepte tant pintoresc com ho puguin ser “música militar” o “justícia poètica”. Senzillament, no hi ha panorama.

Tot i que, com has dit, la vas escriure fa un temps, per fugir després de “la botiga més gran del món” i anar a viure a ses illes, Barcelona és l'espai vital de la teva novel·la.
En l’actualitat faig una vida nòmada però, quan escric, el meu cap i la meva ànima estan a Barcelona. No he aconseguit escapar-me del barri del Clot, que ja s’ha convertit en el meu Macondo particular.

Si un crític amb mandra agafa els títols dels teus dos llibres, Algú parla de mi i Estic treballant per arruïnar la meva vida, pot pensar que ets un altre postmodern penjat de la “literatura del jo”?
No m’agrada parlar de mi mateix perquè, crec, és un tema molt avorrit. Sí que m’agrada utilitzar una veu molt pròpia i personal per parlar del món i la gent que ens envolta. Pel que fa a conceptes com modernitat i postmodernitat, coincideixo amb la cançó de Putilatex: “Mira, una moderna”.

Malgrat a la teva novel·la compta més la veu del protagonista (els seus somnis, fins i tot), que l'acció, creus que la seva història pot connectar amb el públic?
Els personatges del meu llibre són reals: miserables i tendres, éssers vils que mereixen una segona oportunitat. Crec que el lector s’identificarà i se’ls farà seus.

A la teva escriptura, als teus articles, a la ràdio o a les xarxes socials demostres un sentit de l'humor molt particular. Vas caure a una marmita de disbauxa de petit?
Adoro totes les formes de cultura popular, sobretot les més estripades. El fanzine Mondo Brutto va ser una gran escola. No em fa cap vergonya dir que m’encanten “Gran Hermano” i els realities.

Has participat a antologies de relats, encara que no ets un autor, diguem-ne, fàcil d'etiquetar i vas a la teva. Sents, però, alguna afinitat literària amb altres escriptors actuals?
Més que per escriptors o escoles, sento afinitat per llibres concrets, com ara Suicidios ejemplares de Vila-Matas, Pell d’armadillo de Jordi Puntí o Si menges una llimona sense fer ganyotes de Sergi Pàmies. I en Quim Monzó, esclar.

A una entrevista vas dir que havies recuperat les ganes d'escriure. Què tens al teu quadern de projectes ara mateix?
Estic escrivint una novel·la sobre uns aturats amb una òptica vitriòlica i gamberra. També he fet una guia turística de llocs “bizarres” d’Espanya però no trobo editorial. Demostrar que el que escrius paga la pena és un esforç esgotador.

BCN Mes, número 9

Nuevo número de la revista BCN Mes, en el que he colaborado con una entrevista (p.3, en Writers based in Barna) a Ainhoa Rebolledo, autora de Mari Klinski, de la nueva editorial Honolulu Books, que esta misma tarde presenta en Barcelona su proyecto (a las 20h en la sala Miscelanea del Raval, calle Guardia, 10, con el libro de Ainhoa y el poemario E-mails para Rolan Emmerich, de Sergi de Diego Mas). Y como cada mes, encontraréis también mi columna Bloomsday Menu (página 20), en esta ocasión dedicada a autores latinoamericanos, con reseñas al libro de relatos La noche, del mexicano Francisco Tario (Atalanta) y la novela Moravia, del argentino Marcelo Luján (El Aleph). En el artículo habitual hago una brevísima lista de menciones a algunos de los autores latinoamericanos que viven y trabajan en Barcelona, así como a algunas novedades de autores latinoamericanos publicadas por editoriales de esta ciudad.

Los que no estéis en Barcelona, o si no os viene bien acercaros a por vuestra revista en papel (15.000 ejemplares gratuitos disponibles en casi 500 locales de la ciudad y en las diferentes sedes de la UB), podéis consultar el PDF completo en este enlace a ISSUU o debajo, directamente, leer los textos en esta entrada.



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AMÉRICA, AMÉRICA

by Sergi Bellver


CUENTISTA A ESTRIBOR

En el panteón de la gran literatura latinoamericana, tantas veces asentada sobre el cuento, y al lado de Borges, Cortázar, Quiroga, Saer, Arreola, Rulfo o Felisberto Hernández, sorprende que hasta ahora no figurara un autor como Francisco Tario (Ciudad de México, 1911), un completo desconocido en nuestro país, a pesar de que figuras como García Márquez señalaran en su momento el valor de su obra. La editorial Atalanta se apunta el tanto del descubrimiento por estos lares y nos revela a un narrador genial, dueño de una prosa vibrante y en estado de gracia, a través de los relatos reunidos en La noche y de un prólogo esclarecedor sobre la vida y la obra de Tario. Hijo de emigrantes asturianos y, ya para quien esto escribe, uno de los escritores mexicanos mejor dotados para el cuento, Tario fue un personaje irrepetible: portero de fútbol, pianista, empresario y, sobre todo, autor instalado en el margen. Desde ahí, Tario se lanzó a una escritura libérrima, portentosa e inclasificable, con obras como Equinoccio, malvada colección de aforismos a la altura del Diccionario del Diablo de Bierce, o Una violeta de más, una suerte de elegía escrita ya en su etapa final en Madrid, donde fallecería en 1977. Pero sobre todo con estos relatos, verdaderos prodigios de imaginación y tajos profundos de la mirada de Francisco Tario sobre las cosas (enfocada desde lo inverosímil: un muñeco, un ataúd, un barco o una gallina) que, como grietas, hacen tambalearse las convenciones del relato breve y, de paso, airean los secretos de la condición humana.

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La noche ● Francisco Tario ● Atalanta


VOLVER

Marcelo Luján (Buenos Aires, 1973) reside desde hace años en España y, después de varios títulos, publica ahora su segunda novela, Moravia, que le confirma como uno de los narradores más solventes y honestos del panorama actual. Aunque Moravia tiene mucho de crónica argentina y homenaje tanguero a los años 50, el porteño arranca su novela con dos temas universales: la necesidad, a veces violenta, de que el otro nos acepte y la soledad del artista en sus inicios. A partir de ahí, y a través de un detonante que le dará un potente giro a la narración, Luján hace con el género negro lo que todo buen novelista con ambiciones literarias, es decir, utilizar sus resortes para contar una historia y no quedarse en el manierismo de las fórmulas. Con ese punto de vista, y sin olvidar su deuda con El extranjero de Camus, Moravia es una novela emancipada de clichés, con una prosa equilibrada, entre lo poético y lo efectivo, con la que su autor demuestra conocer la demora en el detalle y, al mismo tiempo, poseer la agilidad del buen flautista de Hamelin (armando en este caso con un bandoneón a su protagonista), que sabe llevar a los lectores a su terreno hasta el final del viaje, brillante en esta novela. Moravia es una carga de profundidad sobre la impostura, el rencor, la emigración, el destino, la ambición y los lastres de la memoria o, por decirlo con Gardel, sobre el “miedo del encuentro con el pasado que vuelve a enfrentarse con mi vida”.

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Moravia ● Marcelo Luján ● El Aleph


TODO UN INMENSO JARDÍN

Eso es América, cantaba apasionadamente Nino Bravo, soñando con una tierra de promisión que con los años ha ido basculando entre destino y origen de las esperanzas de aquellas generaciones que, a uno u otro lado del charco, desearon un futuro mejor. En las últimas dos décadas nuestro país llegó a convertirse en lugar de acogida para multitud de escritores latinoamericanos, y en especial Barcelona, tal vez gracias al eco de los años 60 y su feracidad editorial, por obra y gracia de la agente Carmen Balcells. Sobre aquel momento dulce, sobre García Márquez, Vargas Llosa y muchos otros, el periodista Robert Saladrigas ha publicado recientemente Voces del «boom» en la editorial Alfabia, pero, después de aquello, después también de Roberto Bolaño, ¿qué queda hoy del gran exilio literario latinoamericano en Barcelona? ¿Ha reverdecido ese inmenso jardín entre nosotros o, como muchos de sus compatriotas, en tiempos de crisis vuelven los escritores a sus países? Quizá el matiz sea distinto, pues el obrero que decide regresar cuando el sueño se desmorona no está exactamente en la misma posición que el escritor, aunque la vida cotidiana de este último pueda ser a veces tan precaria. Sin embargo, todavía encuentra aquí un tejido editorial que a menudo falta en su país, a pesar de que a veces la creatividad y las ideas florezcan con más fuerza precisamente en lugares como México, Argentina o incluso los EE.UU., cada vez más hispanos. En todo caso, tal vez el jardín esté en nuestra orilla un poco descuidado y falto de semillas, a pesar del empeño editorial de sellos como Anagrama en descubrir una vez sí y otra tampoco al nuevo Bolaño de los huevos de oro.

Con todo, nuestra ciudad sigue siendo espacio de encuentro para los autores venidos de la otra orilla del idioma. Dedicados también al periodismo cultural, como el argentino Matías Néspolo o la peruana Gabriela Wiener. Reconocidos narradores como el mexicano Jordi Soler, el peruano Santiago Roncagliolo, los argentinos Raúl Argemí y Flavia Company o el colombiano Juan Gabriel Vásquez. Poetas como los argentinos Carlos Vitale o Antonio Tello. Todos han elegido Barcelona o su entorno para vivir, aportan su acento y, ya sean referentes en nuestras letras como el porteño Rodrigo Fresán o aún no tan conocidos como el mexicano Juan Pablo Villalobos, los escritores latinoamericanos nutren sin duda nuestro panorama literario. A veces como reactivos de la vida cultural de la ciudad. Es el caso del novelista ecuatoriano Leonardo Valencia y los talleres de su Laboratorio de Escritura, de la narradora chilena Claudia Apablaza a cargo de la colección de vanguardias latinoamericanas en la editorial Barataria, del periodista y poeta peruano Jaime Rodríguez Z. al mando de la revista Quimera o del argentino Hernán Casciari con su proyecto al frente de Orsai.

Pero sobre todo Barcelona ha sido, desde aquellos dulces 60, y sigue siendo una cabeza de puente editorial para que otros autores latinoamericanos se den a conocer entre el público español, a través de sellos como el de Herralde pero también de las editoriales independientes más modestas. Cabe destacar en los últimos dos años a escritores como los argentinos Martín Lombardo, con su novela Locura circular en Libros del Lince, o el gran Fabián Casas, quien tras Los lemmings y otros repite este año en Alpha Decay con Ocio. Precisamente en su colección Héroes Modernos, esta editorial barcelonesa publicará también en 2012 No leer, un particular compendio de ensayos literarios del chileno Alejandro Zambra, una de las nuevas voces más interesantes de ese inmenso jardín americano.


ainhoa rebolledo://
WRITERS BASED IN BARNA

by Sergi Bellver

© Paul-Simon Geddis

Ainhoa Rebolledo (Santiago de Compostela, 1987) vive y pedalea en Barcelona. Desde Poble Nou le pone mayúsculas a las cosas IMPORTANTES de la vida, trabaja en una editorial, maquina EL fanzine Mapache Press y vigila su bici. De bicicletas, de la educación sentimental de esta descarada adorable y de unas cuantas cosas más va Mari Klinski. That's How I Roll, el debut literario de Ainhoa Rebolledo en Honololu Books, un nuevo sello editorial que arranca también con el poemario E-mails para Roland Emmerich, de Sergi De Diego Mas.

Escoge una canción para esta charla. Tenemos cinco minutos.
Pues “Valvoline”, de Scoutt Niblett, en la que grita I AM THE DRIVER miles de veces mientras toca la batería como una loca. Esa es la banda sonora de Mari Klinski.

¿Madame Bovary Klinski eres tú con rueditas o hay algo de ficción sobre ese sillín (casi suelto un spoiler, tú haz como si nada)?
Mari Klinski es un libro basado en hechos reales como los telefilmes de sábado por la tarde en Antena 3.

La primera pedalada la diste en ese blog TAN tuyo (letspretendweweredrunk.com), ¿cómo llegaste de ahí a Honolulu, Hawai?
La editora de Honolulu leía mi blog, donde ya contaba pequeñas anécdotas de mi querida bicicleta, y me sugirió hacer una versión extended en papel. Entonces desarrollé mi historia de amor-odio con la bicicleta desde mi infancia hasta mi postadolescencia y parimos a Mari Klinski. ¿Has visto la cubierta? Es tope bonita.

La he visto, y hasta me he leído el libro. En él, Mari Klinski no rueda sólo por Barcelona, pero tus dardos son más certeros y cabrones con esta ciudad.
Se habla muy bien de Barcelona en las revistas de tendencias pero en realidad, en la vida sincera, es una ciudad diseñada para turistas y que maltrata a sus residentes. Barcelona da bastante asco porque se roban bicicletas y bolsos a punta de navaja, se cierran locales de música en directo y las líneas de metro están mal diseñadas. ¡A veces no puedes ir en metro a un sitio sin hacer tres trasbordos!

El maldito Bicing es como irse con una fulana soviética en tandas de media hora. ¿Tú eres fiel a tus bicis, lloras si te dejan (otro spoiler, casi)?
Cuando llegué a Barcelona, lo primero que hice fue sacarme la tarjeta del Bicing, pero ya no la tengo. Lo de esas bicicletas es para darles de comer aparte ya que cada una le cuesta al ayuntamiento 2.000€ (sin contar mantenimiento) y son tan pesadas, tan inútiles... ¿Que si soy fiel a mis bicis? Ahora tengo otra, se llama Piñata.

Hablando de fidelidad, Paul-Simon Geddis es, entre otras cosas, el hombre con el que has dado a luz al Mapache. Háblanos del fanzine, de las alegrías y disgustos que os ha dado ese hijo.
Paul-Simon Geddis es EL HOMBRE. Mapache Press es una publicación con ambiciones imperiales y una excusa tremenda para hacer fiestas. Sólo nos ha traído alegrías, los disgustos nos los ha dado la Guardia Urbana...

Junto a la Dra. Norma llevas, como la Dra. Hache, un consultorio gamberrísimo para Norma Jean Magazine.
Oh, sí. Desarrollo mi lado femenino en el Consultorio Norma Love, una gran sección de esa revista, y la verdad es que me cuesta porque no es que yo sea demasiado femenina, pero estoy resolviendo dudas de belleza, dietas, psicología, moda y “demás cosas femeninas” como si fuera una experta.

En la contra de tu libro Alberto Olmos te hace la ola y Cristina Fallarás mete mayúsculas, Rebolledo style. ¿Lo vas a petar, no?
Son dos entrañables personas a las que admiro, con las que he bebido cerveza en alguna ocasión y que han accedido a escribir algo bonito sobre Mari Klinski. Sí, la verdad es que me hace mucha ilusión.

Honolulu parece bonito y tiene palmeras pero, ¿habrá novela de Ainhoa Rebolledo, esto sólo ha sido un polvo rápido, lo tuyo es amor a la literatura o QUÉ?
Qué va, la literatura es muy siglo XX, aunque me cae más o menos bien (cuando no es pretenciosa), pero sí, ha sido un polvo rápido. Y sin condón. La verdad es que Mari Klinski es más divertida que cualquier pez gordo de la literatura ganador de cualquier premio literario tipo Planeta o Random. He dicho.

Algunos apuntes sobre el VII Premio Setenil 2010

VI Premio Setenil 2009
Ya es oficial la lista de los diez candidatos a la edición de este año del Premio Setenil al mejor libro de relatos publicado en España. Enhorabuena a todos los seleccionados, ya que a otros setenta y dos autores presentados les hubiera gustado estar entre los finalistas: haber pasado esa criba supone un primer éxito y le dará un empujón al recorrido de esos diez libros. Léanlos, que para eso sirven estas cosas.

Por mi parte, como atento lector de cuentos, a veces editor y a menudo crítico del género y, claro, como escritor (sin encasillarme, pero desde luego también de relatos, ya estrenado, por fin... ), creo que este es uno de los pocos premios literarios en España que, además de al ganador (por el galardón) y a los finalistas (por una mención que luego se luce siempre, muy dignamente), beneficia y hace más visible al género y a las editoriales que lo trabajan. En esta ocasión, además, no aparece ningún título despistado entre los finalistas, es decir, ninguna boutade: todos son autores que trabajan en serio el cuento. Por añadidura, la limpieza del certamen ha quedado demostrada en las últimas ediciones, al premiar a autores como Óscar Esquivias o Fernando Clemot (su libro en la imagen), que se dedican a escribir, sólo a escribir, y no entran nunca en los mentideros de palacio.

Sorprende alguna ausencia, aunque no tanto, ya que en una selección es siempre inevitable descartar a última hora un trabajo tan respetable como el de los demás, pero que apenas falla o cojea en un detalle. De todos modos, libros como Tranquilos en tiempos de guerra, de Cristian Crusat (Pre-Textos) o El anorak de Picasso, de José Antonio Garriga Vela (Candaya) podrían haber estado perfectamente en esa selección final. También, desde luego, Mirar al agua, de Javier Sáez de Ibarra (Páginas de Espuma), aunque tal vez el hecho de haber recibido en su día el Premio Ribera del Duero haya pesado en la decisión, cosa que no debiera ser así, pues en las bases no figura que una obra no pueda haber sido premiada con anterioridad y los textos habrían de partir siempre en igualdad de condiciones.

También merecen ser mencionados aquí autores que insisten en su trabajo con el cuento, como Federico Fuertes Guzmán, Care Santos, Pepe Cervera y, por supuesto, Gonzalo Calcedo, entre otros, o que han tenido un buen arranque en el género, como Carlos Frühbeck en Ediciones del Viento, además de pequeñas editoriales como Baile del Sol o E.D.A. Libros, ya que luego sólo brillan los grandes titulares, pero todo este otro trabajo silencioso ayuda en favor del cuento. En cualquier caso creo que este año el prejurado del Premio Setenil ha cumplido bien su cometido: ninguna ausencia verdaderamente clamorosa (como sí sucedió, a mi juicio, en la edición anterior, en la que no entraron en la recta final algunos de los mejores libros de relatos de los últimos años), ninguna presencia escandalosa.

En esta ocasión, el presidente del jurado es Andrés Neuman, uno de los mayores especialistas en el cuento en castellano y responsable de la inminente Pequeñas resistencias 5. Antología del nuevo cuento español (Páginas de Espuma, 2010), que junto a Siglo XXI. Los nuevos nombres del cuento español actual (Menoscuarto, 2010; edición de Gemma Pellicer y Fernando Valls), conformará una suerte de inventario de la década, un tema sobre el que preparo un artículo y una serie de entrevistas.

Finalmente, y fiel a mi transparencia (con el lector, sin concesiones), no eludiré mojarme y haré mis apuestas sobre los libros seleccionados, habida cuenta de que no he leído Los hábitos del azar, de Francisco López Serrano (Renacimiento), por puro desconocimiento y, sencillamente, porque no doy abasto con las lecturas. Partiendo de esta posición injusta para uno de los diez candidatos, comento:


  • Atractores extraños, de Javier Moreno (InÉditor): Si el jurado valora la vocación de riesgo y búsqueda literaria por encima de lo formal, este libro es desde luego un serio candidato al premio.
  • Azul ruso, de Patricia Esteban Erlés (Páginas de Espuma): El mejor de los tres libros hasta la fecha de una sólida cuentista (aunque no a tanta distancia de su estreno en Tropo). Sería un texto digno de hacerse con el galardón.
  • De mecánica y alquimia, de Juan Jacinto Muñoz Rengel (Salto de Página): Un libro casi de género, trabajado, pero que tiene este año a serios competidores, a mi juicio, más cerca de la línea de meta por sus méritos.
  • El menor espectáculo del mundo, de Félix J. Palma (Páginas de Espuma): Así como la trayectoria de Patricia Esteban Erlés es ascendente, Félix J. Palma repite, con oficio y solvencia, eso sí, pero sin sorpresa. Si este año el Setenil fuera "espumoso", debería ser para Azul ruso.
  • El mes más cruel, de Pilar Adón (Impedimenta): Una opción a tener en cuenta, pero sólo si mis quinielas fallan, ya que contiene más lírica personal que algunos competidores pero no alcanza las hechuras formales de otros.
  • Fantasías animadas, de Berta Marsé (Anagrama): Digno, serio, pero a mí me dejó un tanto frío. No creo que sea (no debiera) este el año para Anagrama.
  • Teoría de todo, de Paula Lapido (Tropo): Un magnífico estreno de una autora que va a dar mucho, mucho que hablar. Lo tiene muy difícil y creo que el Setenil lo merecen más, al menos, otros tres libros, pero no se pierdan a esta escritora.
  • Un koala en el armario, de Ginés S. Cutillas (Cuadernos del Vigía): Tal vez una concesión al microcuento en esta edición. Un libro divertido y despierto de un buen amigo pero que, creo, no está para hacer podio.

Y, finalmente, mi apuesta definitiva:

  • Bajo el influjo del cometa, de Jon Bilbao (Salto de Página): Un año más, y como ya hiciera Juan Carlos Márquez en las dos anteriores ediciones, un bilbaíno (de "absorción" en este caso) repite candidatura al Setenil de manera consecutiva. Tal vez su anterior trabajo, Como una historia de terror, lo mereciera tanto o más, pero desde luego, entre los diez candidatos, me parece este el libro de relatos más equilibrado, el más coherente desde un punto de vista técnico, irreprochable, y el que consolida una de nuestras mejores voces del género.

Que Chéjov reparta suerte, cuentistas. A todos. Esto no es, al fin y al cabo, otra cosa que mi criterio personal. Estaremos atentos a la photo finish en esta disputada carrera.