Prometí por ahí no elaborar ninguna lista de los mejores libros del año, pero publico esta entrada por tres motivos: porque es muy sano llevarse la contraria, porque esto tiene más de mosaico de recomendaciones de lectura que de ránking y, sobre todo, porque no me convencen la mayoría de listas con los mejores libros del año que aparecen en los medios, a veces sesgadas, casi siempre incompletas y de vez en cuando interesadas. Y, para colmo, sin apoyar demasiado a la literatura contemporánea en español, que todavía parece que tiene que andar asomando el hocico entre montañas de traducciones de vivos y muertos cuya calidad literaria no siempre justifica su omnipresencia editorial. De modo que prescindo de anglosajones, ilustres cadáveres y otras hierbas, paso de largo por los géneros literarios que no domino como crítico y me centro en libros de narrativa de autores españoles y latinoamericanos publicados por editoriales españolas a lo largo del 2013.
No sé si son los mejores porque no he podido ni he querido leerme todas las novedades de este año y algunas de las más recientes no las he terminado aún, como los cuentos de Bulevar, de Javier Sáez de Ibarra (Páginas de Espuma), o ni siquiera me ha dado tiempo a catarlas, como la esperada novela Autopsia, de Miguel Serrano Larraz (Candaya), a la que le tengo muchas ganas. Pero estos trece catorce libros [*] de narrativa, que después de los dos libros del año para mí, los de Eloy Tizón y Rafael Chirbes, ordeno alfabéticamente, sí son los que más me han convencido y conmovido este 2013, por lo que puedo garantizarle a los lectores que en todas y cada una de estas novelas y colecciones de relatos encontrarán buena literatura. Historias, ideas, imágenes y frases que permanecerán en su memoria con el tiempo. Y eso es lo que cuenta cuando miramos hacia atrás y hacemos un balance, que seguiremos hablando de estos libros en el futuro.
Desde ayer, el nuevo número de la revista BCN Mespuede encontrarse en cualquiera de sus puntos de distribución en la ciudad (consulta la lista aquí). Podéis acercaros a ellos y llevaros vuestro ejemplar gratuito. Recordad que os la pueden enviar a casa por 20 euros al año y que podréis consultar todos los contenidos en línea por la mitad, ambas opciones a través de una suscripción. También para locales, si queréis tener la revista en vuestro espacio y disponer de una buena plataforma de publicidad en ella y en la red. De este modo, y aunque sea con una cantidad simbólica, BCN Mes puede remunerar a sus colaboradores.
En esta segunda entrega de "Cronopios BCN", mi sección mensual de entrevistas breves a escritores, editores y otros agentes culturales de la ciudad, he contado con Juan Vico, escritor de narrativa y poesía, redactor jefe de la revista Quimera y autor de El teatro de la luz, libro por el que obtuvo el II Premio de Novela Corta Fundación Monteleón. Desde este mes recupero también en la misma página un pequeño apartado de breves reseñas literarias, que estreno con un comentario a las novelas Por si se va la luz, de Lara Moreno (Lumen), y Hospital Cínico, de Diego Prado (Sloper).
Foto: Marcus Bielstein
CRONOPIOS BCN BY SERGI BELLVER
JUAN VICO
Poco amigo del ruido, Juan Vico (Badalona, 1975) lleva tiempo construyendo una de las trayectorias literarias más singulares de los últimos años entre los autores de nuestra ciudad. Ha publicado los poemarios Víspera de ayer (2005) y Still Life (2011), y este mes aparecerá el tercero, La balada de Molly Sinclair. Como narrador, después de Hobo (2012), reincide en la nouvelle con El teatro de la luz (Gadir), que convierte la Barcelona de los años veinte en el escenario de un drama vibrante y a ratos paródico que es también, entre otras cosas, un homenaje a los pioneros del cine.
Los años 20 respiran de nuevo entre las páginas de tu libro, donde Barcelona huele a sudor, absenta y terciopelo desgastado.
Aparece voluntariamente escenificada. Trato de aprovecharme del imaginario que todos compartimos sobre la bohemia, los bajos fondos barceloneses y el desarrollo de la cultura popular urbana. Mi intención ha sido recrearla con pequeñas pinceladas, dejando que el lector complete los huecos. Me aburren las descripciones onanistas y los alardes wikipédicos.
Por si se va la luz | Lara Moreno Lumen. Una pareja huye del asfalto hacia los bosques, donde encontrará a otros exiliados. Lo onírico y lo ancestral se mezclan con una violencia latente en esta estupenda novela coral, verdadera fábula sobre la posibilidad de un nuevo génesis o del apocalipsis en cada vida humana.
Hospital Cínico | Diego Prado Sloper. El relato de una jornada en un hospital de Barcelona basta para dar parte del naufragio de un esperpéntico grupo de personajes y fantasmas en la inercia de lo cotidiano. Honesta y con cierto sabor anglosajón, la novela es también una caricatura del mundo literario.
Faltan pocos días para Sant Jordi, de modo que he aprovechado el nuevo número de la revista BCN Mes
y mi columna "Bloomsday Menu" para hacer algunas recomendaciones literarias, digamos, alternativas. Ya sabéis, 15.000 ejemplares gratuitos repartidos por casi 500 locales de la ciudad y en todas las
sedes de la UB. También podéis leer la revista completa desde cualquier
parte en ISSUU (imagen al final de esta entrada).
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SANT JORDI Y EL SEXO
by Sergi Bellver
Como cada año a las puertas del Día del Libro, busco entre las espinas de las rosas y las escamas del dragón para hacerle al lector un puñado de proposiciones indecentes, es decir, un poco más vivas y bastante menos previsibles que las que encontrará en la mayoría de listas de recomendaciones de compra en medios y cadenas de librerías. Y digo bien, de compra, y no necesariamente de lectura, pues no pocos de esos bestsellers terminan tras cada Sant Jordi en los anaqueles de, por ejemplo, personas con amigos poco originales a la hora de regalar libros.
En esta ocasión me he centrado en editoriales radicadas en Barcelona, pero sin distinguir entre grandes, pequeñas, veteranas, nuevas, convencionales o “indies”, porque al final sólo cuenta el examen supremo, el íntimo cara a cara entre libro y lector, quien en ese instante no sabe de sellos ni catálogos y sólo responde a la seducción del texto. Si prefiere otra ración de sombras de Grey, un mamotreto sobre detectives templarios o el nuevo libro de autoayuda de la presentadora de la tele, es su problema, pero como dijo alguien muy listo, si vas a casa de tu último ligue y no tiene unos cuantos buenos libros en la estantería, ni se te ocurra acostarte con él.
Número de febrero en la revista BCN Mes, dedicado a lo fea que nos están dejando Barcelona. Edición en papel con 15.000 ejemplares gratuitos disponibles en casi 500 locales de la ciudad y en las diferentes sedes de la UB. Este mes he convertido mi columna Bloomsday Menu (página 20) en un discreto homenaje a tres autores que se han ido en los últimos tiempos, dejando el mundo un poco más feo (todavía) en su ausencia: Wisława Szymborska, Félix Romeo y Patrick Leigh Fermor. Los que no estéis en Barcelona, o si os da pereza acercaros a por vuestro ejemplar en papel, podéis consultar el PDF de la revista en este enlace a ISSUU o debajo, directamente, leer los textos en esta entrada.
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UN
MUNDO MÁS FEO
by
Sergi Bellver
SIN PATRICK LEIGH FERMOR
Para recordar quiénes somos en este tiempo de avatares y Google Earth, conviene realizar un ejercicio de lentitud y renuncia, regresar al camino y mezclarse de nuevo con la gente. Los libros del carismático Patrick Leigh Fermor (1915-2011), representante de un singular linaje de viajeros británicos, propician esa vuelta a la velocidad real de las cosas. Su escritura aguda y poética, rigurosa con la palabra y sensible a la vida a su alrededor, convierte a Fermor, además de en un excelente autor de literatura de viajes, en el cronista de una Europa que el siglo XX fulminó. Poco antes de la Segunda Guerra Mundial, el joven Patrick realizó un extraordinario e íntimo viaje a pie hacia la actual Estambul. Con los años, el autor lograría el equilibrio entre profundidad y detalle, y su peculiar biografía, llena de aventuras (algunas dignas del mejor cine bélico) y casi centenaria, quedaría para siempre ligada a un lugar totémico en su trayectoria, Grecia, con obras como Mani (1958) y Roumeli (1966), editadas por Acantilado y que en estos días tumultuosos nos recuerdan un país que fue el crisol de la condición humana. Pero, sin duda, las dos obras por las que Fermor merecerá siempre burlar al olvido son El tiempo de los regalos (1977) y Entre los bosques y el agua (1986), reunidas por la editorial RBA en un volumen que narra e interpreta aquel viaje de juventud a través de una Europa legendaria, contemplada por la mirada de quien se sabe testigo de un mundo perdido.
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El tiempo de los regalos ● Patrick Leigh Fermor ● RBA
SIN FÉLIX ROMEO
Hay corazones que, de tan sedientos e inquietos, apuran la vida de un trago. El del novelista, poeta, ensayista y traductor aragonés Félix Romeo (1968-2011) se detuvo hace pocos meses en Madrid, demasiado pronto, dejando uno de esos vacíos delatores, por toda la ola de afecto y respeto que en los días siguientes recorrió la escena literaria española. Y es que hay despedidas que nos dejan en evidencia, porque pocos como Romeo supieron conjugar, en un mundo a veces tan resbaladizo como el de nuestras letras, generosidad, sentido crítico, honestidad y talento. Director del añorado programa cultural La Mandrágora, insumiso al servicio militar cuando salía bastante caro ser fiel a unos principios (ante la calaña de los personajes que se libran a diario de la cárcel, parece una broma de muy mal gusto pensar en alguien como Romeo entre rejas) y autor de novelas como Dibujos animados o Discothèque, Félix Romeo merece ser recordado por su talla humana y, en lo literario, por su desbordante curiosidad, su contundente sabiduría y, sobre todo, por una pieza tan hermosa, genuina y doliente como Amarillo (2008), escrita a partir del suicidio de su amigo Chusé Izuel en Barcelona. Esta tercera novela de Romeo (Mondadori acaba de publicar su libro póstumo, Noche de los enamorados) es algo más que una elegía. Por las páginas de Amarillo, al tiempo que el autor intenta comprender la marcha del amigo, se sostiene un bello adagio, un canto a la escritura como necesidad que, mientras indaga en la muerte, contagia al lector de vida.
En los últimos meses nos han dejado autores como Jorge Semprún, Ernesto Sábato, la surrealista Leonora Carrington, el polémico Christopher Hitchens o los ya referidos en esta columna, Patrick Leigh Fermor y Félix Romeo. Precisamente el autor de Amarillo viajó en su día a Cracovia para visitar a la poeta Wisława Szymborska, la Nobel polaca de Literatura fallecida el pasado 1 de febrero. El resultado más obvio fue la entrañable y magnífica entrevista publicada en el suplemento cultural ABCD, sin embargo, no deja de llamar la atención el encuentro entre dos autores que supieron hacer permeable vida y obra, pues tanto en la narrativa más o menos autobiográfica de Romeo como en la poesía de Szymborska la pulsión vitalista y la irreductible vindicación de la belleza son presencias constantes, así como cierta temperatura de todo lo escrito con verdad y oficio. Al concebir el nexo de unión entre los contenidos de esta columna y el tema del mes en nuestra revista, uno no puede pasar por alto las recientes desapariciones de artistas como Félix Romeo y Wisława Szymborska, que dejan el mundo algo más huérfano y gris, un poco más feo y sucio. Y no sólo el literario, donde ya se siente su pérdida, sino el mundo con todos esos rincones suyos donde siempre se agradece una mirada franca, lúcida y sensible (pero sin la coartada del sentimentalismo) sobre las cosas.
Wisława Szymborska proyectaba un magnetismo especial, regio, irónico y sencillo al mismo tiempo, y esa calidad personal calaba en su poesía, uno de los legados más importantes que reciben las letras europeas contemporáneas y, por fortuna, accesible al lector en español gracias a una buena labor editorial y a las excelentes traducciones que la obra de Szymborska ha recibido en castellano, como, entre otras muchas, la de Abel Murcia y Gerardo Beltrán del poemario Aquí (Bartleby), la que realizaron Ana María Moix y Jerzy Wojciech Slawomirski de Paisaje con grano de arena (Lumen) o la que firmó Manel Bellmunt de los textos de Lecturas no obligatorias, publicados por Alfabia, editorial barcelonesa a la que la muerte de Szymborska ha sorprendido en plena preparación de un nuevo volumen de prosas de la poeta que aparecerá en primavera.
Cierto sentido del humor eslavo ante la tragedia se destila en la Nobel polaca como en pocos autores, logrando una poética a la vez profunda y despierta, cercana, casi cotidiana, pero sin dejar de ser radiante, sin pompa ni truco, con el peso específico e incontestable con el que cae la vida sobre los hombres, pero también con la prodigiosa capacidad del ser humano para encontrar belleza entre los escombros del desastre. Szymborska, a quien le tocó vivir tiempos difíciles, sufrir el rodillo de la Segunda Guerra Mundial y quedar después al peor lado del Telón de Acero, no dejó nunca de creer, de manera adulta y sin edulcorantes, en la bondad del corazón humano. Quizá por ello nos deja la clase de poesía que salva y cura, precisamente porque no persigue el milagro ni el dogma, sino que trabaja con material de primera mano, reconocible en nuestros bolsillos o en cada pequeño detalle que nos define. Una poesía que, sin avasallar, deslumbra, y de la que, sin recorrer lugares comunes ni activar los resortes más manidos en la poesía contemporánea, podemos identificar el rastro de nuestras propias vidas, de nuestro primer amor, de nuestras miserias, de nuestro extrañamiento, cada vez que la poeta polaca nos hace temblar o, este sí, milagro entre los poetas, sonreír.